A nadar se aprende por repetición (de los movimientos correctos)

Si repites mil veces un error, nunca mejorarás

Hay quien piensa que mejorar en natación es cuestión de kilómetros.
Cuantos más metros, más nivel.
Pero el cuerpo no aprende por distancia, sino por repetición.

Cada brazada deja un rastro en tu sistema nervioso.
Si esa brazada está bien hecha, el cuerpo la guarda como referencia.
Si está mal, también.
Y cuanto más repites un error, más lo grabas.

Por eso hay gente que lleva años nadando y no progresa:
han perfeccionado su error.

La repetición sin corrección solo consolida el error

Hacer más metros, más series o más ejercicios técnicos
no sirve si la base está torcida.
Cada sesión que repite un gesto mal ejecutado
es una sesión que entrena el error.

Por eso no basta con saber qué hay que hacer;
hay que saber si lo estás haciendo bien.
Y eso solo se puede ver desde fuera.

Lo que el cerebro necesita para aprender un movimiento

Tu sistema nervioso no entiende de teoría.
Aprende a base de señales, de sensaciones, de repeticiones consistentes.

Por eso, en mis clases, no te inundo con explicaciones:
te hago sentir el cambio en el agua.
Cuando lo sientes, el cuerpo lo entiende.
Y cuando lo entiende, lo repite.

La clave no está en hacer más, sino en hacerlo bien y repetirlo muchas veces.

No hay un único estilo “correcto”

Cada cuerpo es distinto. Cada persona es distinta. 
La técnica más eficiente es la que se adapta a tus proporciones, tu movilidad y tu edad.

No hay un molde universal. No todo el mundo tiene que nadar con la técnica de un velocista (que, dicho sea de paso, no es la misma técnica que la de un fondista).
Hay que encontrar la versión del movimiento que te permite avanzar con el mínimo esfuerzo.

Hay muchas maneras de nadar bien, y en mis clases en el mar te ayudo a encontrar la que te haga feliz, la que encaja con tu manera de ser, con tus objetivos, con tu cuerpo.

Una vez la encuentras, solo queda repetirla hasta que tu cuerpo la haga sin pensar.

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Entrenar el gesto correcto es invertir en eficiencia

Cuando un gesto es eficiente, todo cambia: el esfuerzo baja, el ritmo mejora, la flotación aumenta.
Y lo más importante: el cuerpo deja de pelearse con el agua.

La mayoría de nadadores creen que necesitan más fuerza o más resistencia.
Lo que en realidad necesitan es reeducar la forma en que se mueven.
Porque nadar bien no cansa, sostener errores sí.


El acompañamiento experto acelera el proceso

Aprender solo lleva años (y puede que encima no aprendas bien).
Con una mirada externa, el cambio llega en semanas, en días, en horas.

Un entrenador no nada por ti, pero te enseña a repetir lo correcto desde el primer día.

Y cuando el cuerpo empieza a entender el agua, nadar empieza o vuelve a ser lo que debería ser: sentirse ligero, fluido y sin dolor.

Empieza a repetir bien

Cada brazada que haces está dejando una huella.
Haz que valga la pena.
Corrige, siente, repite.

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Empieza a nadar bien, de verdad

Si llevas tiempo nadando, pero algo no termina de cuadrar, no es falta de fuerza, es que no puedes ver lo que te falla.
Eso es justo lo que trabajo contigo en cada clase: 
entender tu cuerpo, el agua y tu manera de moverte en ella.

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